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martes, 4 de enero de 2011

El fraude de Aurea*


Aurea es la única capaz de mantener fija la atención de esos 15 niños que tienen un monstruo en la mano, o por lo menos eso les han dicho que es un calcetín adornado con dos botones que hacen las veces de ojos y un poco estambre en la punta como si fuera peluca; ahora entendemos que los niños se han embadurnado un monstruo en el brazo.

Aurea les dice que el monstruo debe brincar y ellos, los niños que no paran de picarle los ojos a su monstruo, brincan. El monstruo debe rugir y ellos imitan al rey de la selva, el monstruo debe temblar y ellos tiritan. Cada grito de Aurea es acción instantánea, y eso impresiona a cualquiera, menos aquí, en este corral.

Afuera del taller “Los monstruos come cuentos” de FIL niños hay espacio para que las madres platiquen de todo menos de libros. Y también está ella, Rosa, una niña sentada en el regazo de su madre pues no es demasiado chica como para estar brincando dentro de ese corral ni tan grande como para andar correteando autores en los salones de la FIL, cual loca despavorida.

La historia termina cuando Belinda, una de las niñas dentro del de esa alfombra, ha dejado de brincar y de rugir y de temblar, no pone atención y se ha quitado el monstruo de la mano; lo peor: sus pequeños ojos celestes se le están llenando de lágrimas y Aurea se distrae y aquello se ha vuelto un manicomio y ya nadie recuerda que esto era un corral de monstruos. ¿El motivo? Belinda necesita ir al baño y por más que se asoma no encuentra a su mamá.

*Una minicrónica que no alcanzó a salir por cuestiones de espacio en un diario de la ciudad.

domingo, 5 de diciembre de 2010

200 ecos; voces de un ayer que hoy sigue latiendo.

Son ya 200 años del inicio de la gesta de lucha que daría libertad, patria, e independencia de un país que hoy en día está buscando no ahogarse en un mar que se llenó de problemas, corrupción, contaminación, inseguridad, egoísmo y procastinancia. Vemos así un pueblo que busca no morir en las profundidades de este mar, tal cual los sobrevivientes del Titanic, arrebatando todo trozo de madera que salga a flote o utilizando como flotador el cuerpo de algún otro desesperado.

Se escucha entonces una constante vituperación en los medios sobre todo, absolutamente todo lo relacionado con el bicentenario, desde estampitas de los héroes del bicentenario, libros del bicentenario, películas del bicentenario, noticias del bicentenario, fiestas del bicentenario, facebook del bicentenario y hasta chistes, chicles, chismes y chinches del bicentenario. Sin embargo esta algarabía desbordada y los festejos no encajan en el imaginario social de una parte de la población.

Con esto algunos jóvenes hemos considerado plantear un punto de reflexión, mirar atrás, hacia el pasado, para saber dónde estamos parados hoy, y tratar de encontrar la brújula que nos indique el camino hacia el futuro, un futuro incierto, pero que como muchos queremos, buscamos que sea mejor.

Ante este momento reflexivo se ha devenido una oleada de opiniones en torno a la situación del país. De opiniones tenemos varias, aquí opina casi todo mundo, los maiceados, los narcos y sus narcomantas, los twitteros y los trolls, los gobernantes y su asquito, es más aquí tomamos en cuenta desde las opiniones de un pulpo futbolista, hasta las de un cardenal que es el PAN de cada día. Pero pocas o muy contadas veces son tomadas en cuenta las opiniones jóvenes, las opiniones de quienes se supone somos el futuro de este país, mientras algunos nos preguntamos ¿tenemos futuro?

200 ecos es una serie que busca generar en los jóvenes un interés constante por realizar un ejercicio de análisis de los temas que han tenido pertinencia en la ciudad y en el país, con el fin de propiciar un debate con ellos mismos, y con las opiniones de otros jóvenes entorno a estos temas. Busca intercambiar puntos de vista, pero también generar propuestas, que lleven a un futuro venidero un poco más alentador.

Somos nosotros los jóvenes quienes deberíamos tomar ya las riendas del país, pues tenemos en principio una actitud propositiva, creativa y que busca sobre todo, el bienestar común de nosotros los que NO vamos de salida, los que estamos ya inmersos en una sociedad que nomás no agarra la onda y que como dije antes, parece buscar solo la realización individualista atropellando a quien se atraviese en nuestro camino.

Somos nosotros los jóvenes el punto de ruptura con esa generación (que no sé en qué punto se torno de revolucionaria a conformista y corrupta), necesitamos marcar la línea, y de una vez por todas empezar a desenredar esta bola de problemas que amenaza con quedarse si no actuamos de inmediato.

Somos los jóvenes quienes debemos hacer valer nuestra voz ante ustedes los medios, ustedes los gobernantes, ustedes los empresarios, ustedes los decisores. Y como un punto de inicio debemos ejercer el análisis, la opinión, la crítica y la propuesta ante las panorámicas que nos presenta el país. 200 Ecos es un incipiente punto de emergencia de estas opiniones, ejercicios de reflexión, críticas y propuestas, que con su constante flujo, y practica social podrían empezar a limpiar este mar y quien sabe hasta podrían reconstruir este barco que aun no está hundido del todo.