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domingo, 7 de noviembre de 2010

¿Y las ballenas?


Luego de leer el artículo de Margarito Mora (click aquí) me saltó un detalle: las ballenas. De acuerdo a su explicación, los mamíferos partimos de "reptiles mamiferiodes", quienes gracias al huevo amniótico pudieron separar la reproducción de los cuerpos de agua. Por tanto, la ballena sería un animal que evolucionó para salir del agua y posteriormente evolucionó para vivir en el agua. Con mis legos conocimientos biológicos y evolutivos, lo anterior me pareció totalmente extraño y fantasioso.

Sin embargo me equivoqué: los hallazgos de la ciencia han demostrado, hasta el momento (recordar el falsacionismo de Popper), que así es. Luego de millones de años de evolución, los antepasados de la ballena, viviendo ya en tierra, con extremidades y respirando aire, quizás por nostalgia, quizás por azar o por mil razones más, regresaron al origen: al agua.


Este descubrimiento, junto con el poder de la Luna al que me acerqué gracias a los libros de Asimov, es quizás lo más maravilloso que he aprendido este año.

Aquí un video de Richard Dawkins (el señor Gen Egoísta) explicando de forma muy pedagógica esta evolución:


(No olviden poner los subtítulos)

De esta forma, los cetáceos resultan "primos" de los hipopótamos, esos fantásticos animales que asombran al mismo Pechu.

Para mayor información, pueden consultar este par de artículos publicados en revistas científicas serias (no pude encontrar en español): The origin and early evolution of whales, o también Land-to-sea transition in early whales (tarda en cargar porque pesa 15 MB, pero vale la pena). También en Wikipedia hay información útil, sobre todo para quienes sabemos tan poco de biología.

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Desvarío: Hace un par de días me corté de forma tonta un dedo. A los pocos minutos mi sangre ya había coagulado, tapando la fuga. Hoy sólo tengo una pequeña costra que poco a poco desaparecerá, cuando mi dedo quede nuevamente como nuevo. Este proceso que parece tan simple y que todos hemos visto funcionar muchísimas veces, me pone a reflexionar sobre la conciencia. ¿Qué demonios es eso? Si yo, es decir mi consciencia de mí mismo, realmente formo parte de este cuerpo, ¿por qué mi cuerpo no se toma la molestia de preguntarme si realmente quiero sanar, por qué no soy "yo" quien guía la auto-curación, ni tengo la menor idea de cómo es que funciona tal proceso? Suponemos que cada célula "sabe" cómo debe funcionar porque en su misma constitución está la "información" que le hace funcionar como lo que es. Todo esto sería producto de un larguísimo proceso de evolución, de reproducción y reproducción de la vida, de autopoiesis, "de producciones moleculares en las que las moléculas producidas generan con sus interacciones la misma red que las produce" dirían Maturana y Varela. Si nos apegamos a las evidencias científicas, todo parece indicar que realmente el ser humano es producto de toda una evolución de la naturaleza, de la vida, desde hace millones de años. Signos, memes, información que continúa fundamentándose a sí misma a lo largo de los años, de los seres, de los individuos. Nuestros huesos, órganos, constitución genética, química, muestra que somos parte de este mundo. Sin embargo, ¿por qué lo llevamos a la destrucción? ¿Será que es un engaño, una equivocación? ¿Será que la vida, cuando adquiere un avanzado estado de conciencia, se vuelve contra sí misma, termina su proceso de reproducción? ¿Por qué somos los únicos seres vivos que rompemos el equilibrio de todos los demás? ¿O será que los humanos no somos lo que creemos, sino una suerte de exterminadores que fuimos depositados en la tierra, con un cuerpo disfraz tan avanzado que parece venir de la vida surgida en este mismo planeta, de la evolución, y llevamos cumpliendo nuestra misión autodestructiva de forma cada vez mejor? ¿Patrañas? Seguramente... ¿o no?

El hombre no sólo viene del mono

La Gaceta- Ciencia & Seguido

Y antes del mono… ¿qué?
Margarito Mora-Núñez

Una de las preguntas frecuentes, alrededor del tema de evolución humana, es: ¿venimos del mono? La teoría evolutiva nos plantea que todos los seres vivos provenimos de un solo tipo de ser inicial (o algunos pocos tipos), y esto se sustenta en que el código genético de la totalidad de los entes biológicos funciona sustancialmente de una única manera, y que este tronco inicial de vida se ha ido ramificando al transcurrir el tiempo geológico.


La vida surgió en la Tierra hace unos 3 mil 800 millones de años, posiblemente en pequeñas charcas. A este nivel, nuestras formas ancestrales se reducían a pequeñas células, a penas organizadas, que podrían compararse a las bacterias actuales que soportan condiciones ambientales extremas (altas temperaturas, gran alcalinidad, punto de congelación, etcétera). Permanecimos de esta manera por algunos cientos de millones de años.
Hace alrededor de 2 mil millones de años surgieron nuevas maneras de organización celular; el material genético se protegió en el núcleo por una membrana y se adquirieron algunos organelos —quizá por medio de una relación simbiótica—; de esta manera surge lo que se conoce como célula eucariótica, el tipo celular de lo que están constituidos la mayor parte de los seres vivos incluidos los humanos.
Sobre los siguientes mil 400 millones de años se sabe muy poco, pero en ese transcurso se incrementó la complejidad y aparecen los primeros animales pluricelulares. Por primera vez en la historia, un ser vivo está compuestos por más de una célula. Éste es el camino que seguimos los humanos.
Hace unos 600 millones de años, existían pequeños animales con tentáculos a manera de una flor, que vivían adheridos al fondo marino alimentándose de materia suspendida en el agua. Es difícil imaginar que éstos sean nuestros ancestros, sin embargo las modernas teorías acerca del origen de todos los vertebrados proponen como forma ancestral a estos animalitos filtradores sésiles.
El siguiente paso se dio cuando las larvas de este ser tentaculado retuvieron su capacidad de desplazamiento hasta el estado adulto, algo que en lenguaje técnico se denomina neotenia, y de esta manera surgiría una especie de gusano de vida libre, que poseía una varilla esquelética interna, precursora de la columna vertebral. En los mares del periodo Cámbrico (hace unos 530 millones de años), los humanos éramos entonces pequeños gusanos con esqueleto interno que debíamos nadar con rapidez para evadir a los depredadores.
Otro paso de nuestra evolución se dio cuando esta varilla interna se sustituyó por la columna vertebral, cuya función es similar, pero permite una mayor flexibilidad. En este momento éramos ya pequeños peces filtradores sin mandíbula que evadíamos, cuando era posible, el ataque de gigantescos escorpiones de mar.
Con el posterior desarrollo de la mandíbula nos convertimos ya en depredadores de otros organismos y esto aceleró un poco la evolución. Algunos de estos peces mandibulados vivíamos en aguas dulces, en charcas que se secaban debido al cambio estacional; esto hizo posible el desarrollo de pulmones que nos permitieron sobrevivir en condiciones de falta de agua. Además, desarrollamos aletas pectorales y pélvicas fuertes, que al paso de tiempo se convertirían en las primeras patas; una vez logrado esto, pasamos de pez a anfibio y comenzamos a conquistar los ambientes terrestres continentales. En este momento, los humanos y todos los vertebrados que poseemos cuatro extremidades, compartíamos un ancestro con forma de salamandra y que habitaba los primeros bosques de la historia.
En los bosques del Carbonífero (350 millones de años), compartíamos el mundo con arañas, insectos y ciempiés gigantes. En este ambiente se dio otro gran paso en nuestra evolución: el desarrollo del huevo amniótico, es decir, una estructura que permitió que la reproducción se independizara de los cuerpos de agua (como lo hacen los anfibios actuales). Fue así como surgieron los reptiles y, entre ellos, nuestros ancestros. Los reptiles prosperaron en tres líneas básicamente, y una de ellas es la nuestra, los denominados “reptiles mamiferoides”. Estos reptiles darían origen a los mamíferos hace unos 225 millones de años, y ya como mamíferos permanecimos a la sombra de los dinosaurios los siguientes 160 millones de años. Durante todo ese tiempo teníamos forma de pequeña musaraña y éramos de hábitos nocturnos.
Hace 65 millones de años, un evento aún no determinado del todo, exterminó al 80 por ciento de las formas de vida, incluyendo a los dinosaurios, reptiles voladores y marinos. Este acontecimiento permitió que los mamíferos nos desarrolláramos y tomáramos los nichos que los grandes reptiles dejaron atrás. Muchas nuevas líneas evolutivas de mamíferos surgieron como los caballos, rinocerontes, ballenas y elefantes, y entre ellas la nuestra: los primates.
Los primates nos adaptamos a la vida sobre los árboles, desarrollamos manos prensiles y vista en tercera dimensión. Reconocemos los colores, lo que nos permitió discriminar desde la lejanía los frutos verdes de maduros. Vivimos entre las ramas por unos 45 millones de años hasta que los cambios ambientales promovieron la expansión de las praderas y con esto, la evolución de monos terrestres. Más tarde, y como adaptación a los pastizales donde vivíamos, comenzamos a desplazarnos erguidos, en dos patas, y de ahí el desarrollo de todas las especies de homínidos… una historia ya más conocida. Entonces… si, si venimos del mono, y del reptil mamiferoide, y del anfibio y de esa extraña forma de animalito tentaculado sésil. Hemos sido muchas cosas, pero lo mejor es que somos la suma de todo.

* Margarito Mora-Núñez es egresado del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias de la UdeG, Licenciatura en Biología. Actualmente en el doctorado interuniversitario en Paleontología de la Universidad Complutense de Madrid.

jueves, 14 de octubre de 2010

Boca arriba.

Lenta, lenta debe ser
Caer del suelo es imposible
Pues no hay a donde caer

Mi vida se fue con el matinal suspiro del que fuiste presa cuando partiste, esa mañana de otoño eterno se desvanece y regresa cada tarde, cada noche, en mi mente y mis recuerdos.

Fantasma, fantasma eterno
Subir al cielo es imposible
Para alguien que aún no ha muerto

Mi cuerpo levita entre el siniestro objetivo de mi mente por destruirlo, escapa, intenta, no puede dejar de sentirse mutilado, de sentirse descompensado, sufre , como si fuera separado de mi mente, como si mi cuerpo no fuera yo, sufro con él, sufrimos juntos, soy dos, soy uno, soy mi mente, mi sufrimiento; mi rencor, mi cuerpo, mi vida.

Nunca, nunca llegaré
La cobardía es mi defecto
Y la impaciencia me devora

Mi muerte espera, no llegaré, no llegará, la busco y la espero, no la encuentro y soy cobarde, no llega, mi cuerpo se resiste a perder contra mi voluntad, la eternidad me comerá y mi destino es jamás verte de nuevo.

Cuerpo, cuerpo inerte así
Como cuando bajo la luna
Su brillo se hacía perfecto

Mi amor escapó, falleció, se deshizo en la penumbra de la carretea oscura mientras el rocío de la mañana llenaba las flores de vida, se fue y las flores jamás brillaron, fue un día nublado.

Silencio, silencio en el entorno
Se escapa de las luces
El sonido se opaca

La muerte que te alcanzó a ti y la vida que no se va, me hieren; me atormentan y me taladran todos los días, mi mente, que crea un entorno, que imagina que tiene amigos, que tiene a alguien, la vida me expía con soledad perpetua.

Vida, vida boca arriba
Muerte inesperada
Vida de castigo


Alejandro Velazco

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Completa el cuento.

Estoy en el puerto esperando la llegada de la embarcación que me llevará a mi nuevo destino, el cambio de vida, ese cambio que tanto estuve añorando durante los años de servicio fiel al sistema que hoy abandono.

Por fin llega, se aproxima, ese resplandor que ciega y que ilumina los callejones a mis espaldas, en los cuales los gatos se deleitan con el manjar de pescados abandonados por las amas de casa del puerto.

Buen viaje, me desean mis pocos amigos, ningún gesto de añoranza futura, ni una lagrima, palabras vacías de suerte y deseo de que jamás me vuelvan a ver por estos parajes. Gracias, en realidad no extrañaré esta ciudad llena de salvajismos.
Subo al bote, saludo al que será mi capitán por los siguientes 3 días, llevo mis pertenencias en una maleta de tamaño considerable, el 80% de ellas son libros, y en mi mano cargo La Odisea que me acompañará cuando la conversación con el navegante no de para más, y sienta la leve tranquilidad de quedarnos en silencio.

-todo es muy diferente por aquellos rumbos

-lo se, por eso me voy

-no esté tan seguro de saber lo que sabe

-la seguridad es algo que no me acompaña muy seguido

-el cambio será drástico, pero en fin, yo qué me meto

-lo sé

Siento el viento en mi cabello, la brisa del mar golpeando (si es que se puede usar esa palabra para la caricia que es la brisa) mi rostro, el sol en mi piel y la satisfacción de abandonar mi vida, si es que en verdad tuve alguna un día…

-la vida siempre da muchas cambios, ¿no lo cree?

-los cambios siempre dan mucha vida

-encuentro poco razonable su decisión de partir a ese lugar

-encuentro muy poco razonable el quedarme, los días son interminables, pasan tan rápido que parece que nunca pasan, interminables, nunca comienzan jamás terminan.

-algo similar en la vida sobre el mar

-la diferencia es que aquí son interminables por que los disfrutas, allá lo son por que los sufres

-razones por las cuales partir amigo mío

-las únicas y las reales

jueves, 5 de agosto de 2010

El Zanate

El Zanate

Para mi amigo José R. Toral.


Me constituí en ave. Los sonidos viajan varios metros, se trata de un grito que hacen con sus gargantas, unos lo emiten primero, después otros responden, y así hasta que no se sabe cómo inició aquel barullo; así, gritando, cantando y gorgojeando, dan pequeños saltitos con los que recorren todo el parque en busca de alimento, picoteando la tierra para sacar lombrices o insectos que sirvan de manjar.

Muchas veces hay disputas entre ellos, agitan sus alas y vuelan dirigiéndose hacia su virtual enemigo para amedrentar, la respuesta se da del mismo modo, hasta que alguno escapa vencido ante la fuerza del otro, sube a un árbol y, a veces, inicia una búsqueda de insectos en el tronco, no siendo carpintero desiste y baja de nuevo, pero a otro territorio.

Algunos no se buscan problemas y mejor se ponen a jugar, ¿cómo lo hacen?, no lo sé, los juegos muchas veces se parecen mucho a las riñas; así pasan sus días, buscando de comer, volando de un árbol a otro, de un parque a otro, por entre los edificios de la Gran Ciudad, parándose en los cables de electricidad para observar con esos ojos enormes, negros, que se pierden entre sus plumas, y que dan un brillo rojo.

Qué fácil sería ser un pájaro, dirían algunos; pero yo no lo creo así y por una(s) sencilla(s) razón(es): evolución, selección natural y esas cosas.

•••••••••••••

Me encuentro en éste momento viendo un par de hermosos ejemplares de un ave negra cuyo plumaje brilla para darle un tono azulado, sus pequeñas patas de dinosaurio les llevan de un lado a otro.

El Zanate se infla, aparenta engordar momentáneamente, esponja sus plumas y grita, grita como nunca en su vida había gritado, hace giros con su cuerpo, una danza que no se llama danza y se dirige hacia su destino: La Reproducción.

Es ignorado, una y otra vez, debe esforzarse: hablar de sus intereses, de lo que le gusta y lo que tienen en común, lo bonita que Ella le parece, que sus ojos son hermosos, invitarla a salir, comprarle un helado, ir al cine, ayudarle incondicionalmente, claro, todo eso expresarlo con movimiento de alas y cánticos guturales, y con algunas modificaciones.

Mas Ella se retira otra vez, pero ahora no del todo, cada vez deja una brecha más corta entre su pretendiente y el punto al que Ella va; más y más recortada esa línea, comienza a ceder, El Zanate comienza a sentirse más motivado, sea por el instinto de conservación o porque de verdad la ha convencido con su elocuencia, El Zanate se encuentra feliz, y así lo demuestra.

Ella mueve sus alas indicando algo y deja, después de 2 horas de baile, que se acerque, se encuentran el uno al otro, el momento tan esperado para ambos y tan importante para toda la especie, ahora a sortear los obstáculos futuros. Criar a los pequeños, cuidarlos, alimentarlos y hacerlos aves de bien.
Absorto en las ideas que me da en ese momento la película que acabo de presenciar despierto y veo a mi alrededor historias similares, otras aves, otros Zanates, otros nidos, otros hijos, otros árboles, y un gato buscando presas.

Si el humano tuviera plumas, si tuviera alas y pudiese volar, si solo tuviera que cantar y danzar para encontrar el amor, ¿serían las cosas más fáciles?, yo nunca lo sabré, alguien más que lo indague.

Al final de participar de ésta trama concluí que nuestra inteligencia tiene algo de instinto, y su instinto algo de inteligencia.

Alejandro Velazco

domingo, 1 de agosto de 2010

Le Ciel

Alégrate mujer, estoy de vuelta
¿No ves que por fin voy a tu lado?
El tiempo fue eterno
Como el sonido del silencio
En el orificio auricular.

Te extrañé en cada rostro
Te miré en cada ave, en cada ser, en cada árbol
Lo recuerdo, te encantan las ceibas
Espero no hayas cambiado
Tu ne me comprends pas?

Alégrate mujer ponte elegante;
El vestido, las joyas, el sombrero
Hoy iremos a bailar
Debemos celebrar que voy contigo
Tantos años sin tocar tu piel

Tantos días sin oír tu voz
Tantas horas en mi pasillo, solo
Tanto sufrimiento por estar lejano
Tanta desolación a mi alrededor, sufrí
Pero alégrate

No ves que es día de fiesta
Estaremos reunidos tras las tempestades
Por lo que hemos pasado
Después de aquella tarde de otoño
El agosto interminable
Tras larga espera
El viento por fin trajo esperanzas

La tristeza que llena este mundo de dolor ha terminado
Amor, ya pronto llegaré
En instantes estaré a tu lado, así que sonríe
Venga, alegría para los amantes que se reencuentran
Albricias, gritos y odas de felicidad

No falta mucho, cariño
El recuerdo se vuelve más real
Más real, me acerco
Voy y no me detendré
Te extraño...
Veneno comienzan a surtir efecto
La copa cae ya de mis manos
Te amo
No demoraré más
…
Mon ciel….

jueves, 15 de julio de 2010

San José del Pacífico

La altitud de las montañas.

Toca el suelo con sus pies desnudos, baja lentamente de la camioneta que lo llevó hasta ese lugar pues tiene un mareo solo explicado por la falta de costumbre de estar en altitudes elevadas, da las gracias al chofer, toma su morral de viaje y mira a su alrededor.

La niebla que cubre la superficie del suelo hace que las puntas de sus dedos sientan frío y que se sienta tal como si estuviera pisando algodón recolectado y esparcido en pilas por toda la tierra a su alrededor. Tras cinco minutos en la misma posición dejó de sentir los pies, entumecimiento a causa de lo helado del piso, entonces se decide, empieza a caminar.

Camina, o en realidad flota, sobre las nubes esparcidas, se dirige a un café, lo primero y más cercano que ve, bebe un té de limón; mira al interior del local, un sin fin de imágenes, esculturas, figuras de barro, arcilla, cerámica y tela: "la zona de los alucinógenos", le dicen al observar su estupor por verse rodeado de tan variadas representaciones de hongo.

Hace un saludo a una pareja sentada en sillas de madera, en silencio, fuera del café, éstos le responden calurosamente, y comienza a flotar en dirección del cerro; hay un camino que sube, todavía se puede subir más.

Viajando en dirección al cielo encuentra a su paso casas de madera pintadas con diversos colores, guajolotes destinados a la comida del día, niños jugando con la desnudez pura de su edad, mujeres lavando en el pilón comunitario, la iglesia con una explanada que da una vista panorámica de la región, es entonces que se da cuenta que ha subido más de lo que había pensado, caminar con el frío estimulante es, para él, mil veces más entretenido que soportar el sofocante calor, dado lo cual siguió su paso flotante.

El mareo se le va quitando a cada nueva ráfaga de viento que le llega a su rostro; tras una hora comienza a sentir un ligero cansancio en sus pies, un poco maltratados ya por la inobservable superficie que pisaban; recostose bajo un árbol a la orilla del camino, viendo el cielo blanco, y las aves que pasaban por entre las ramas, pensando que nadie las vigilaba a esa altura.

Reconoce algunas cuantas de aquellas aves: cenzontles, gorriones, petirrojos, azulejos de gran tamaño, verdines, canarios, pero también observa muchas que nunca ha visto, algunas con la cola más larga que su cuerpo mostrando colores que iban del verde al azul, por un momento cree que es un quetzal, pero era imposible por su tamaño; otros ofrecen un pecho amarillo que se logra divisar a través de la neblina y unas largas alas negras que les alzaban al vuelo; todos emiten sus sonidos sin recato, juntos forman una hermosa melodía mezclándose con las percusiones del viento golpeando la copa de los árboles y la rítmica casi imperceptible de los roedores que atraviesan el campo corriendo con sus patitas recortadas; disfruta de aquel melódico conjunto de ruidos, recostado aun sobre la hierba.

No sabe cuánto tiempo lleva en aquel sitio pero cree que es momento de continuar caminando, se eleva nuevamente sobre las nubes, que se han hecho más espesas que antes, observa al horizonte y éste comienza a perderse; el camino deja de subir e inicia un descenso, es lo más alto del lugar, lo más alto que jamás ha estado, al menos lo cree así en ese instante.

“Es momento de bajar”, se dice en voz alta, como para que la naturaleza que le rodea le escuche y le siga, no vaya a ser que decida quedarse en ése alto lugar temiendo algún peligro.

Así comienza la bajada por el mismo camino, la niebla comienza a subir cada vez más, las aves se fueron a resguardar del frío pese a su petición, mas ahora son nubes bien formadas las que le acompañan camino abajo, las toca con los dedos de sus manos, las aspira, siente su aroma a agua condensada y ríe junto con ellas, ríe como una nube a la vez que camina entre ellas.

Sin darse cuenta se encuentra de nuevo en donde comenzó a subir, autos pasan esporádicamente por la carretera, esa carretera que conduce a la costa y que para ello debe pasar por la Sierra, en la que tiene que subir para después bajar, dicho camino llega al punto más alto de la cadena montañosa, que es en el que él se encuentra, de esto se entera sin haber necesitado de los datos que se lo confirmasen.

Camina por la orilla de la carretera antes de que las nubes tapen la vista a los conductores, encuentra una cabaña de la cual sale un aroma que le atrae, entra y saluda con cortesía, le ofrecen una taza de chocolate, café y algo de comida.

Feliz de ese encuentro sale a sentarse en un balcón que da al vacío montañoso, los árboles muestran sus troncos, más abajo otros muestran sus copas, ve algunos mapaches y varias ardillas que van pasando de un lado al otro; las nubes que hace unos momentos le hicieran compañía le ven y lentamente inician un ascenso que las acerque a él.

Es buen momento, toma una pluma, papel y comienza a escribir; mientras escribe recuerda cosas, dibuja mapas, piensa en el cariño y bebe su chocolate; el sabor de esa bebida explota en su paladar con ese dulzor tan especial que nunca había sentido y jamás olvidará, aspira el vapor que sale de su taza de cerámica cristalizada, el aroma invade todo su cuerpo, el ligero calor que necesitaba, su cuerpo se ilumina en medio de la densa blancura.

Termina su chocolate molido y es tiempo del café, dulce olor a canela mezclado con el de la humedad del entorno, bebe y continúa escribiendo, las aves más aventuradas y nada temerosas del frío y del viento, continúan volando y cantando a su alrededor, el horizonte ya no existe, ahora todo es blanco, solo alcanza a distinguir sus extremidades, su propio cuerpo, la hoja llena de letras y el humo que sale de su taza.

Siente el aire frío por todos los poros de su piel, las nubes quieren entrar a su cuerpo y por eso comienzan a rodearlo; se levanta, camina hacia el precipicio, encuentra una escalera que da al bosque, baja, se encuentra otra vez sintiendo la tierra, piedras y pasto en sus plantas y en medio de sus dedos, algunas hacen cosquillas o tocan puntos muy sensibles que le hacen estremecerse; camina por entre los árboles, no sabe si se ha alejado mucho de la cabaña, pero se detiene al ver una gran mata llena de flores azules, moradas y blancas que miran hacia abajo, con pétalos largos, semejando campanas que son sostenidas por ramas verdes, la planta es tan grande que se puede ver el interior de sus flores con solo mirar hacia arriba, decide recostarse para inspeccionarla, siente la tierra por todo su cuerpo.

Unos chapulines saltan, un colibrí se acerca esparciendo con sus alas la niebla, el ave extrae néctar de las flores que está observando; siente que algo camina por sus brazos, se trata de un escarabajo, de color azul platinado, brillante, lo observa fijamente, se levanta y lo coloca suavemente en su palma admirando esa coraza tan brillante.

En ese momento cierra los ojos, en todo el trayecto no lo había hecho, pero en ese momento algo le lleva a ello, todo se vuelve rojo, con algunas manchas naranjas, todo se mueve y hace un movimiento para sentarse.

Dura así un tiempo indefinido, disfrutando las tonalidades y formas que su mente combina con tan alta estética, siente estar en el cielo, a una altura superior de la que en realidad se encuentra, ahora todo es azul con plata, cascadas suben entre filas de nubes que encandilan, todo hace un círculo y se pierde, se deja caer, sigue recostado; es imposible describir todo lo que en ese momento observó, con los ojos dirigidos hacia su interior, un giro de 180 grados de sus órbitas oculares; de repente, sin saber por qué, abre los ojos.

Su sonrisa es completa e irradiaba felicidad; sin saber cómo, encuentra el camino hacia la cabaña en que están sus objetos, los toma; la blancura se espesa, como puede observar.

Sale de la cabaña, la carretera ha desaparecido y no se ven seres humanos en las calles, un burro cargado y amarrado se da un festín con pastura que tiene cerca.

Sube por la carretera hasta el café que le dio la bienvenida en primer instante, pide té de limón, espera pacientemente la camioneta que lo lleva de nuevo por donde llegó a este lugar, da una vuelta con sus ojos a su alrededor, todo en el interior del local es igual excepto por la pareja que se encontraba sentada afuera; escucha el sonido de la camioneta, la ve acercarse, sube.

Mientras piensa en lo hermoso de todo lo que vio, pide la hora, no ha pasado mucho tiempo; sentado, solo le quedará una duda, si toda esa belleza que experimento en el viaje fue real, si de verdad estuvo ahí junto a él, o solo era un efecto primario o secundario de aquel hongo que le dieron a probar una mujer y un hombre indígenas, con preciosos vestidos típicos, ella de gran tocado, él con sombrero, sentados en madera afuera del café al que llegan todos los caminantes a ese alto territorio de la Sierra Oaxaqueña…

domingo, 6 de junio de 2010

El Río

Aquí les comparto un cortometraje que hice hace algunos años, para dominguear. Espero que les guste y aguardo ansioso sus comentarios.



domingo, 14 de febrero de 2010

Waking Life

Interesante película del 2001 dirigida por Richard Linklater. Es como una revolutura entre una clase de Darwin Vidales, una de Teresita Tovar, una pesadilla de Greiss y un viaje con Pechu... todo con dibujos animados.

Disfrútenla.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Ahura Mazda

Tuve yo una mascota

Su nombre fue “Ahura Mazda”,
Recuerdo cómo me veía con su mirada animal
Y como se alegraba cada vez que le acercaba la comida a su bandeja
Ella siempre se acercaba cuando me veía con angustias que me embargaban
Y se regocijaba conmigo al observar mis alegrías.

Siempre en la soledad de mi departamento
Ella esperaba paciente la llegada de su amo.

Me quiso como a ninguna otra cosa en su mundo…
Desconozco si esto fue normal.

De vez en vez la sacaba a pasear por el vecindario
Dejaba que se peleara un rato con las demás bestias de los alrededores.

Creo que le hacia bien, no pasaba de unos moretones por aquí y unas mordidas por allá
Se divertía inmensidades
Le cuidé, le alimenté, le curé, le premié…

Pero un día…

Desapareció.

Algunas voces del edificio dicen que se escapó con un perro de mala nota;
Otras cuantas, dicen que fue secuestrada por un grupo de mascotraficantes;
Las más osadas se atreven a aventurar que le vieron escapando de una jauría que lo perseguía
Por deudas de juego, según me cuentan.

Los Zoroastrianos del barrio
dicen que fue una maldición por usar un nombre sagrado
Para designar a una bestia.

Yo me reservo mis dudas sobre estas voces,

Solo se que nunca fue como los demás animales…

Tenía una misión, la cumplió y por ello se marchó
De la forma que haya sido; solo sucedió, se fue…

De eso ya hace dos año, y no supe jamás de “Mazda”

A veces le extraño…

…sin embargo hoy se cumplen dos años de conocer a Ahura

La mujer

…que me acompañará el resto de mi vida.

jueves, 16 de octubre de 2008

Vida!

escucho el viento pasar junto a mí
¿será que acaso otravez estoy perdido?
no recuerdo nada de lo que pasó ayer
solo recuerdo unos breves instantes en que Tú estaba conmigo
¿dónde estoy?
¿quién soy?
creo que he perdido la memoria,
o por Dios,
¿Dios?
¿como se que estoy vivo?
si no recuerdo nada,
me es imposible recordar el sentimiento de estar vivo!
¿lo que escucho es viento?
¿qué es?
me lleva,
mi mente esta en blanco
es imposible que pueda estar hablando,
no puedo recordar como formlar las palar...s
dnujf
fhunt
eunjd
nsujwk
k
esta luz me encandila!
Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
no puedo dejar de llorar,
espera,
esta mujer,
¿mujer?
que diab...
,,
aañahdnjdazcfdaa

-¿doctor mi hijo está bien?
-aquí tiene, es un varón,...

...todo estará bien.