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domingo, 1 de agosto de 2010

Le Ciel

Alégrate mujer, estoy de vuelta
¿No ves que por fin voy a tu lado?
El tiempo fue eterno
Como el sonido del silencio
En el orificio auricular.

Te extrañé en cada rostro
Te miré en cada ave, en cada ser, en cada árbol
Lo recuerdo, te encantan las ceibas
Espero no hayas cambiado
Tu ne me comprends pas?

Alégrate mujer ponte elegante;
El vestido, las joyas, el sombrero
Hoy iremos a bailar
Debemos celebrar que voy contigo
Tantos años sin tocar tu piel

Tantos días sin oír tu voz
Tantas horas en mi pasillo, solo
Tanto sufrimiento por estar lejano
Tanta desolación a mi alrededor, sufrí
Pero alégrate

No ves que es día de fiesta
Estaremos reunidos tras las tempestades
Por lo que hemos pasado
Después de aquella tarde de otoño
El agosto interminable
Tras larga espera
El viento por fin trajo esperanzas

La tristeza que llena este mundo de dolor ha terminado
Amor, ya pronto llegaré
En instantes estaré a tu lado, así que sonríe
Venga, alegría para los amantes que se reencuentran
Albricias, gritos y odas de felicidad

No falta mucho, cariño
El recuerdo se vuelve más real
Más real, me acerco
Voy y no me detendré
Te extraño...
Veneno comienzan a surtir efecto
La copa cae ya de mis manos
Te amo
No demoraré más
…
Mon ciel….

viernes, 2 de julio de 2010

O tú o ninguna

Día nublado, mal augurio.

Odio las despedidas. Quizás ella lo sabía y prefirió que nuestra última vez juntos terminara en una caricia, en una puerta que se cierra y nunca más se vuelve a abrir, y no con ojos de coraje, rabietas, gritos y llanto. Ahora nadie me ve, ya puedo chillar. No quiero chillar, mejor me pongo a escribir.

Sólo estuvimos juntos por dos años, desde el 15 de mayo del 2008. Mis planes iban más allá de hoy, mucho más. Ella de 35 y yo de 23, supuse que aún nos quedaba una larga vereda.

Una persona sensata no debe encariñarse con los objetos. Yo me encariñé con ella desde antes de tocarla, de pisarla, de sentirla. Quizás por eso nunca la consideré un objeto. Desde esa primera fotografía que nos tomamos, desde que me apoyé en ella y sonreímos a la cámara, la sentí parte de mí.

La Combi. Nunca le puse nombre, no era necesario. No una combi o mi combi, era La Combi.

Soy muy cursi... alguna vez pensé que La Combi debía ser como mi corazón. Grande, con las puertas bien abiertas para que entraran muchos, todos, cuantos quepan, apretados, en el suelo, en las piernas, de cabeza, donde sea, con tal de ir juntos. ¿A dónde vamos? A donde sea...

A muchos les tocó empujarla, irse caminando porque no quiso prender, por que se le acabó la batería, porque se le rompió la galleta. Muchos se rieron cuando la puerta rodaba por los suelos, cuando el volante se salía a medio camino, cuando intentábamos rebasar y nos echábamos para atrás porque a los 100 Km/hr parecía que iba a explotar, cuando se chamuscó por dentro y casi me mata.

Una tarde lluviosa Bo se puso muy mal. Tenía que llevarlo al hospital, pero a La Combi se le fregó el alternador un par de días antes. Me arriesgué a quedarnos parados en medio de la lluvia; cualquier riesgo era mejor a ver a mi abuelo sufrir y no hacer nada. Nos fue bien, no falló ni tantito. Esa tarde, cuando Bo se puso mejor tras regresar del hospital, fue la última vez que lo vi sonreir. En la parte de atrás se quedó el banquito que fue de su combi.

Conoció a todos los que quiero, y ella también los quiso, los aceptó sin dudarlo, los protegió y mimó. Se fue, en su repleta guantera, la colección de casettes caseros grabados con rock en español más grande que haya existido jamás.

Pero se quedan las noches oscuras. Se queda la carretera zigzagueante que baja al Faro, con los tacubos tocando "No me comprendes". Se quedan las calles del Cerro de las Ranas. Las caguamas destapadas. Las rondas escolares en las madrugadas. Los Circos Calles. Las mañanas del Negrito. Las mudanzas a Ajijic. Las voces emergentes de Mezcala. Los Tlajomulcos con sus aguas hirvientes de Cosalá. La Huerta en camión, porque el viaje irremediablemente era sólo de dos. Los cactus y nopales espinosos. Los Montones de Guajes...

Con ella se llevaron los planes de recorridos, las salidas truncas, las fiestas cebas, las tortas ahogadas para pasar el rato mientras Jacho la reparaba, los choquecitos, rayoncitos, SICARIO's, machucadas y toques.

Al final, todo valió la pena. De eso se tratan las relaciones, ¿no?, de voltear para atrás y poder sonreir.

No se si sea la delincuencia, no sé si una suerte de karma por lo que contaminaba. No sé por qué se la llevaron, no sé quién, no sé si vuelva. Pero sé que no volveré a tener otra.

O tú o ninguna.

sábado, 19 de junio de 2010

El Blog está muy de luto..

Oye Carlos, por qué tuviste que decirle
que la amabas a Mariana Pacheco... (Ciudad de México, 4 de mayo de 1938 - Ciudad de México, 19 de junio de 2010)

domingo, 12 de julio de 2009

Hacia mañana será agosto...

Hoy... desperté más temprano de lo acostumbrado, tuve una pesadilla terrible y me ha paralizado, me ha espantado el deseo de seguir durmiendo, el deseo de descanso después de un día ¿agotado?, ser joven es agotador.

En ella estabas, con tu carita siempre tan blanca y tus atavíos… parecías una princesa, como siempre, la Diosa que encontré en un mar ajeno de mis posibles haberes, quién lo hubiera dicho.

De repente comenzaste a insultarme; a gritar incoherencias a decir cosas que jamás creí escuchar (sea como haya sido en sueños o en realidad), fue extraño, el primer sueño dormido en que estabas tú y de esa manera. Me llené de miedo pero no desperté, continué hasta el fin, como debe ser…

La pesadilla siguió, gritabas de una manera casi demoniaca que en momentos llegaba a sentir placer de verte así, pero tus palabras, tus palabras eran de resentimiento, hacia mí, odio que de seguro jamás estuvo en tu mente sino en la mía. Mi paranoia, mis miedos y mi autoestima que solamente se sostiene (aún) en ti, crearon diálogos ficticios (tan ficticios como un sueño) en los que me denigraba a mi mismo por el hecho de… Sabes, cuando desperté de ese martirio no pude ni llorar, solo pude respirar profundo, marcar el número de tu casa y… lo demás, el café de la mañana, el desayuno y el diario local, tomar mi bicicleta, el aeropuerto.

Te escribo, en un avión que marcha (vuela) hacia el sureste, lejos, recordando viejos tiempos:

La fiesta, hola, cómo te llamas, 13 años ¿y tú?, ¡a mí también me gustan!, increíble… La cita, que gusto de verte, a dónde quieres ir, ¿y cuánto tiempo lleva allá?, ¡auch!... El viaje, claro con gusto, amo ir para allá, ¿en serio?, cómo le fue en la operación, ¡Chapultepec!... La vida.


Ahora, frente a un malecón abandonado miro el sol caer sobre el océano, ahogándose en las aguas, perdiendo su fuego, cesando su brillo, muriendo lentamente como la bola de fuego que entra al agua y se apaga por leyes físicas causales; pero en realidad no sucede eso, solo es una visión, sabes, él solo desaparece por un instante de tiempo mientras va hacia otros lugares, a iluminar distintos horizontes para hacer despertar a otra gente mientras no le vemos. Mientras dormimos y soñamos, él siempre sigue allí aunque el mar lo haya apagado por hoy.

Y veo, llega el auto, vamos hacia el lugar, el primer llanto después de la pesadilla de la madrugada (increíble que aún sea hoy) cuando salió la noticia de labios de tu madre y sentí helado mi cuerpo, mi mente, mi espíritu; solo estando aquí podía llorar, llegando donde reposa el cuerpo, aún te ves hermosa, y yo, yo estoy tan solo, en la pesadilla, una pesadilla de la que despertaré algún día, pero que de igual manera no estarás tú, jamás, para ...

-Amor, calma, solo fue una pesadilla

lunes, 23 de febrero de 2009

Poesía C & A

Sí, oh sí. Debido a la poca participación de Ceci en el blog, el gandallísmo y la inminente decisión de quitar el C&A de mi nick, decidí exponer unos versos de nuestra querida Lomas Ponce (que de alguna extraña forma llegaron a mí) que harán competencia con los ahora escasos poemas de Alets. Maestra, deléitenos:

GOLONDRINAS

Hoy que es verano y hace calor
No me siento especialmente jodida
Hoy me despierto oyendo pájaros que parecen golondrinas
Y golondrinas que tal vez sólo son pájaros.

Como sea
No distingo entre una y la anterior
Porque tal vez son la misma.

Pero tanto vuelo, tanto océano
Que siempre eterno y es el mismo
Debe agotar la más ágil turista un día
Y entonces escoge un lugar sublime
Como las lunadas románticas
En que se deja caer tras pleno vuelo
Quién sabe en picada
Para dejarse morir
Aunque ella crea que va a entregarse al mar.

Y como sea
Hace calor porque es verano
Y no siento necesidad de verte
Porque tu piel es caliente y quema
Y como sea
No importa el pretexto
No quiero verte.

Quiero decir
Aunque no deba
Que no es por tu novia,
Porque te considere
O por ti,
Sino por mí
Y es por eso que no quiero verte.

Porque tu estrategia es mala
Aunque tu táctica espléndida.
Claro, no hiciste mucho
Pero lo entiendo
¿Sabes?
Yo también soy cobarde
Y los amores cobardes no llegan a amores.

Y como sea
Hoy vi golondrinas
No son blancas y negras como las pintaban en la primaria,
Cagan igual que cualquier otro pájaro
Y yo me enamoro de la suerte de que hayan manchado mi ropa
De eso y de conocerte
Con la misma suerte que me aleja de ti
Aléjate de mí
Como las golondrinas en su viaje
Cuando vuelven
Uno no sabe si son o no las mismas.



AUSENCIA

Me preguntó por Oz y yo dije no.
Pregunté una o varias veces por Kim… nada.
El abuelo salió con su recuerdo a caminar, superbatalla a cada paso;
Ponce opina pa’ varear.

Yo
¿yo cómo soy?
Cuando no estoy
Cuando ellos están
Cuando el silencio está ¿me defiende?
Al menos tú, ausencia, ¿me extrañas?

Dudo que la ausencia desee suicidarse
Pero ¿soy yo el recuerdo?
¿soy yo eso?

¿de qué sirve entonces que yo esté
si cuando no estoy es cuando se acuerdan de mi?

miércoles, 11 de febrero de 2009

"Precaución:Corazones a la vista"

Lo que antes era el día del amor y la amistad, poco a poco se va volviendo un mes.Precacución:Corazones a la vista.
Me puse para ustedes de modo con la fecha que se aproxima y aprovecho a la vez para aproximarlos con este señor que me emociona e inquieta y que ya algunos conocemos y para los que no pues, vayanlo conociendo.



"Las vísperas galantes"

1 Antes el blues que el vals

No ha terminado enero y ya se escuchan los primeros comerciales. No podemos establecer hasta dónde la sola existencia de un día del amor y la amistad ayuda a los amigos y enamorados, y con alguna suerte a unos los convierte en otros, pero a todos nos consta que al mercado le cae del cielo tamaño mandamiento sentimental. Pues se presume que aquellos que aman, o que dispensan una amistad especial, no deberían dejar pasar una ocasión acaso ñoña y hueca, pero también marcada por una ola de cariñito teatral que enfatiza la muy probable soledad de quien no participa del festín. Es frecuente, por tanto, que quienes no consiguen celebrar San Valentín en compañía de su pareja ideal, escuchen un amargo y destemplado blues cada vez que un anuncio les recuerda la obligación moral de festejar aquello que más lamentan. El verdadero brete surge cuando, al cruzar la verja del noviazgo, descubre el interfecto que el día del amor y la amistad es todavía más duro para quienes se obligan a celebrarlo.

Definir al amor es lo bastante complicado para que el día en que se le celebra sea el más subjetivo del calendario. Una fecha marcada por tan auspiciosa connotación vale tanto para ser amable, generoso y encantador, como díscolo, posesivo y egocéntrico. En todo caso, quiere uno que el amor, dondequiera que esté, sea siquiera lo bastante profundo para vivir inmune a las frivolidades del calendario, pero hay que ver quién es el racional que consigue pasarse Navidad por donde el sol no brilla, y aun así brillar en sociedad. ¿Es acaso el amor tirano tan nefario que exige de sus súbditos un rito anual de sacrificio donde se le transforma en espectáculo y se le vulgariza al extremo de la caricatura? En cualquier caso, el amor necesita sobrevivir a la extorsión del mundo solitario. Pienso en esos pequeños chantajistas que van por la avenida cazando parejitas, con una rosa roja por estandarte. No bien se plantan firmes ante la cartera veloz de Romeo, su expresión y su arrojo lo dicen a las claras: no me compras… no la quieres.
2 Lo más raro es que exista

Uno de los esfuerzos más extenuantes para el enamorado oficial tiene que ver con ese triste compromiso de vivir a la altura de su personaje. Ser no sólo quien uno dijo que era; también quien se supone que es, amén del que ofreció que sería, todo en un solo bulto a nombre del amor. Demostrar el amor, ponerlo en escena; como si él mismo no se bastara solo para hacerse notar, siempre que está presente. Y ahí es donde tendría que doler, pues si a un sentimiento que se quiere espontáneo ha de dársele guión y ocasión expresos, no queda más salida que manufacturarlo, como a las cajas de chocolates en forma de corazón que a mitad de febrero lo simbolizan y se pelean por ser su prueba fehaciente. ¿Cuál sería el objeto de convocar a un sentimiento que ya se halla presente y deslumbra a cualquiera que lo mire?
Al amor se le pide toda suerte de dones y fortunas, asumiendo que son parte de su equipaje; se espera de él que pueda contra las tentaciones más deleitosas y sobreviva tanto a días de guardar como a la cotidianidad lenta y podrida; se le trata supersticiosamente, con el pretexto viejo de que no hay quien lo entienda; se le invoca con asco horrorizado si alguien osó esgrimir alguna razón práctica en su contra; se le envidia desde la dicha fingida del malamado con fama de filántropo; se le crucifica y se le cursifica, todo en un solo gesto ansioso de empatía. ¿Qué prueban todas estas coincidencias, sino la portentosa fuerza de un sentimiento que con cierta frecuencia logra sobrevivir a éstas y otras terroríficas expectativas?

3 Corazones en fila

Reviso el calendario y confirmo intenciones. De aquí a una semana el mundo va a poblarse de flores y chocolates, sería muy tarde ya para tocar el tema del amor en su día. Imposible encontrar a un demonio con tantas facultades ahí donde se le invoca con redundancia múltiple y se le cuelgan cientos de apodos ñoños en nombre de una celebración oficial. Quien conoce al amor sabe que no es en los escaparates, sino en los escondrijos donde mejor fermenta. ¿Y qué escondrijo sirve ya como tal cuando todas las madrigueras de alquiler están no sólo llenas, como asediadas por las filas de crédulos que sólo augurarán futuro promisorio al romance en curso si se ha cumplido con el coito consagratorio de San Valentín? ¿En el nombre de qué se le niega al amor, que es el autoritario de esta historia, el derecho a la casta inapetencia bajo tan enfadoso ambiente circundante? ¿Es que acaso no saben o imaginan sus beatos que el amor es un bicho veleidoso, huidizo y eventualmente malintencionado? ¿Alguien le compraría un coche usado al amor?
Se ha dicho que un mortal se sabe enamorado cuando, pasadas las postreras convulsiones de un arrumaco en curso, descubre que a su amante no le cambió la cara. Le gusta igual, y puede que hasta más. No sabe lo que siente pero ya advierte que supera al instinto, a saber si no ayuda a retorcerlo. En una de estas, el amor verdadero es aquel que consigue llegar indemne, o siquiera de pie, al día siguiente de su celebración. Ahora bien, ¿quién ha dicho que lo que hoy es verdadero está obligado a serlo mañana? Celebra uno al amor con la ilusión obtusa de atraparlo y ya no dejarlo ir, como si la ocasión alcanzara algún rango de bendición social, pues teóricamente no se quiere pasar un día así con cualquiera. ¿Un día así cómo, perdón? Pues así, especial. Un día así así, repleto de muy muy y de tan tan, cuyo arribo se anuncia desde fines de enero. Pobres enamorados. ¿Dónde van a esconderse, entre tanto?
xvelasco@mielnio.com

martes, 13 de enero de 2009

¡Y regresó!

Ahí donde se había quedado alguien y quiere regresar, ahí donde alguien llevaba acabo una tarea y fue suspendida, para eso esta frase nos viene muy bien, esta frase de Fray Luis de León: “como decíamos ayer”.



Bienvenida de Aristegui en su primer programa de Radio, luego de un año de no escucharla por ondas radiofónicas, aquí.

domingo, 19 de octubre de 2008

Un Regalo de Zeyda

Para los enamorados (sin ofender a los presentes)

Me puse a escanearles esta investigación de nuestra querida Zeyda, muy interesante. Ya sé que tenemos muchas cosas por leer y que nadie se mete a nuestro querido libro de Manuel, pero de todas formas se los dejo para que en un futuro no muy lejano le pongan atención.

Por cierto, es casi imposible de conseguir, así que aprovéchenlo.

Para leerlo, da click aquí.

Por cierto, se va a tardar un poquito en cargar... Ten Paciencia!!