Nada nuevo bajo el sol
Crónica del debate por Guadalajara.
Omar Guillermo García Santiago
ADVERTENCIA.-Quizá, cuando termine de leer está historia usted se sentirá con más ganas de no votar por ningún candidato, o será victima de la moda de anular el voto; quizá le de flojera saber más de lo mismo y entender que no hay nada nuevo bajo el sol. Quizá no vote, quizá sí lo haga. Aclaramos que no es una historia épica, pues ni PRI, PAN o PRD dan signos de honorabilidad requerida, o bueno, sólo quizá.
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180 grados son los que tiene que girar la Tierra para sentir frío o calor, saber si es de día o noche… 180 minutos son decisivos en una final de futbol mexicano para saber quién es el campeón, 10 800 segundos son los atrapados en ese mismo lapso de tiempo es en el que la política tapatía nos hizo sentir frío y calor, bochorno y resfriados, donde pudo haber campeones y derrotados.
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-Buenos días oiga, ya es hora- me saluda desde la bocina un hombre con acento campirano desde mi radio despertador, la frecuencia es 1250 AM, la DK, como se conoce en el cuadrante, la voz es de quien se hace llamar el charro asqueado. Son las 6:00 de la mañana de un viernes como cualquiera, donde el sol no ha demostrado otro comportamiento que no conozcamos, hace lo mismo de siempre, sale, despunta y acribilla la oscuridad, la desaparece.
Es 5 de junio, día mundial del medio ambiente, pero también día de debate a trasmitirse por radio entre candidatos a la alcaldía de Guadalajara. Son como esas ironías publicitarias, la vida está plagada de ellas. La historia es de un ambiente turbio, sucio y cada vez más demacrado.
Han pasado 60 minutos y hay que estar ahí, en el lugar, vivir la acción para cumplir con el requisito del genero periodístico de la crónica. De no ser así no me habría enterado de los cerca de 150 simpatizantes azules y con bandera en mano que estaban en el estacionamiento de plaza bonita haciendo vallas triunfalistas contra los casi 70 tricolores apostados en el mismo terreno gritando y haciendo creer que por sus porras eran más.
-¿De dónde vienes? Me pregunta la mujer con la tabla en mano haciendo el cheking de las personas que sólo con reservación rigurosa pueden entrar. Sólo tres personas de cada partido a debatir más el candidato, otra ironía de la democracia, sólo fueron llamados los tres grandes, PRI, PAN , PRD, como si no existieran los demás; así pues, en mi historia anti épica solo entraría el gladiador, tres compinches y sólo emisarios registrados una tarde antes.
De la UdG, pero no estoy registrado, le conteste.
-No hay problema, ¿pero sólo vienes tú verdad?.
Hago una mueca sin contestarle, me da mi acreditación y los cadeneros de la puerta acceden a dejarme entrar al coliseo con el poder que da los mass media, un papel enmicado.
7:06 AM.- El escenario de la batalla discursiva son los estudios Radio Morena, inaugurados doce años atrás, propiedad del consorcio Radiorama de Occidente y situados en plaza bonita, al poniente de la ciudad. El circulo de combate es un pequeño auditorio circular que en vez de paredes tiene puertas que dan a alguna de las cuatro cabinas, mismas que fueron acondicionadas como camerinos para los que pueden ser guerreros o simples payasos de rodeo. Se sentía una tensa calma.
7:18 AM.- Una caja sale del camerino azul, detrás vienen 3 personas con bata; “Dismex laboratorios” dice en su pecho; huele a más tensión. Los panistas han estado presionando para que el candidato del PRI, Aristóteles, se realice pruebas de poligrafía, antidoping y mentales para cerciorarse de… perdón, aún no estamos seguros de qué quieren cerciorarse.
7:20 AM.- Jorge Salinas Osornio, del PAN; Aristóteles Sandoval, del PRI y Carlos Orozco, del PRD salen de sus alcobas improvisadas, departen una sonrisa y posan para los 6 fotógrafos y las 7 cámaras de televisión que están presentes. Todos tan sonrientes, todos tan amigos, todos tan hipócritas.
La discusión toma forma entre los lideres de los partidos, hay más gente de la acordada. Alberto Mora del PRI le pide a Rosales del PAN que “acuerdos son acuerdos” y que tiene que sacar a su gente. Se hacen bolas, uno arremete y el otro se hace sordo.
Los candidatos son puestos en un entarimado conforme al sorteo. De nuevo más ironías, a la izquierda Carlos Orozco, al centro Aristóteles Sandoval, a la derecha Jorge Salinas.
Jeronimo Cambero se ciñe la batuta, es el moderador designado por el radiodifusora y es quien toma el micrófono. Define las reglas. Los temas a tratar son seguridad, empleo, economía y tema libre. Dos minutos so pena de quitarle el audio a los micrófonos. Habrá exposición, replica y contrarréplica.
Comienzan y la verdad no hay mucho que decir. Treinta y nueve veces cambio el mando de la voz entre candidatos pero sólo trece de ellas fueron para proponer sin arremeter contra otro candidato. Sí, sólo trece de treinta y nueve.
Las ideas se basaron en la descalificación, como cuando Salinas hablo sobre el nepotismo de la familia de Aristóteles y éste le contesto lo mismo, mientras, un Carlos Orozco que decía que ellos dos hacían demagogia pues no daban soluciones posibles; nueva ironía, él proponía salario mínimo para el presidente municipal, un metro para la ciudad y la ampliación total del tren ligero. Demagogia pues.
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Comerciales.
Carlos y Aristóteles platican, Jorge se preparaba para la envestida final. Nadie se les puede acercar. Documentos sobran en los estrados y cartelitos escritos con un plumón de aceite son el arma de Abraham González Uyeda, coordinador de campañas del PAN.
-Al aire en 20 segundos, gritan
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Actor, mentiroso, polígrafo, predial, nepotismo, laboratorio, diagnostico, camionetas, familiares… esas eran las palabras que más sonaban de la radio que Ariel, un activista de Acción Nacional, escuchaba desde una bocina alimentada por una batería de carro y que fue puesta en el centro del estacionamiento para escuchar el debate. No iba por torta, era por convicción propia, me dijo.
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2 reflectores detrás de esas siete cámaras hacían ver opacos a los candidatos, todos de traje negro, todos de zapato boleado.
El que desentono fue Aristóteles y no por llevar calcetín café y zapatos negros, sino porque nunca fue capaz de responder con documentos los señalamientos que le hacia Salinas. Su único intento fue desarticulado por acción nacional al señalar que uno se sus estudios llevaba la firma de un ginecólogo en vez de un laboratorista.
Poco a poco, tema tras tema, Salinas hizo uso esa caja que llevaba papeles como su mejor arma; poco a poco y tema tras tema Salinas fue encasillando a Aristóteles en el juego.
Esto de los debates puede ser un arte de la denostación, pues en dialogo o en soliloquio puede funcionar. Salinas y su equipo lo entendían. Como en las peleas callejeras, en los debates se debe tirar el primer golpe mientras se esconde un poco el cuerpo, esperar la respuesta inteligente o torpe del adversario y luego rematar.
-Yo reto a que después de este debate el candidato del PRI se someta al polígrafo y al antidoping.
-Claro, pero primero usted diputado Salinas.
-Yo le propongo al candidato del PRI que nos diga porque tiene tantos bienes y no los declaro… ¿Y la Hummer?
-Yo le propongo al candidato del PRI que nos explique como es que su papá siendo juez fue detenido por infringir la ley.
-Yo le pido al candidato Aristóteles Sandoval que nos explique como es que su hermana es aviadora del ayuntamiento de Guadalajara.
- Que nos expliquen como es que la madre del candidato del PRI posee dos permisos para utilizar taxis, cuando eso no es posible.
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Desde que Salinas midió a la presa, y corroboro que no podía contener los golpes con la misma fuerza, se lanzo a la yugular apoyado en esa caja de documentos y un coordinador que hacia las veces de cualquier fiel escudero. Aristóteles sonreía casi con el mismo nerviosismo con que Almaguer y Alberto Mora veían a González Uyeda y Rosales del otro lado del auditorio.
¿Y Carlos Orozco? Atragantado en sus demagogias. Ya nadie lo subía al ring. No valía la pena.
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Miguel Galán es el candidato de uno de los partidos “chiquitos”, de esos a los que los partidos grandes se quieren comer o destruir. Sus siglas son PSD, y se hizo famoso no sólo por declarar su homosexualidad abiertamente, sino porque fue victima de los insultos homofobicos que le reparo otro candidato, Gamaliel Luna, del Verde ecologista.
Al cruzar la puerta de los estudios la Morena a las 8:18 AM, que para entonces ya era un búnker, vio que las 52 personas que estaban observando el debate no iban a ver otra cosa que la lucha de lodo en su estilo más Light. Él no iba a eso, tenía una entrevista en radio formula, en alguna de las puertas que conducían a cabinas y que describimos líneas arriba. La entrevista le permitía aprovechar los 32 minutos efectivos que tuvo al aire contra los 21 minutos que tuvieron cada uno de los candidatos que debatian.
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9:00 AM.- Termina la ronda de conclusiones y parece que el fuego a cesado. Pero no es así, después de despedirse de Orozco, quien es el primero en abandonar el anfiteatro, Aristóteles se secretea con sus compañeros; de estar en el zaguán de la puerta deciden regresarse y le exigen a Salinas que se hagan las pruebas en esos instantes.
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El debate empieza a tomar forma en el posdebate, las declaraciones siguen pero ahora en voz de los coordinadores de campañas quienes se arrebatan la voz en el programa que le siguió a la trasmisión.
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Los laboratoristas sacan sus maletines, y empiezan con el proceso. Preguntas, recortes de cabello, firmas, huellas.
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La gente se aglutina afuera, son decenas y en el estacionamiento llegan a contarse en manadas de acarreados; los azules están felices, los rojos empiezan a irse, los amarillos nunca llegaron.
De ser un viernes común paso a ser el día D de la campaña de Salinas, un antes y un después. Pero eso ya no es debate, eso se tendrá que cronicar en otra ocasión. El debate radiofónico nunca existió. Fue una lucha zángana por el poder.
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Posdata.- Sobre advertencia no hay engaño pues en esta ocasión, como en otras, no hubo propuestas.