viernes, 2 de julio de 2010

O tú o ninguna

Día nublado, mal augurio.

Odio las despedidas. Quizás ella lo sabía y prefirió que nuestra última vez juntos terminara en una caricia, en una puerta que se cierra y nunca más se vuelve a abrir, y no con ojos de coraje, rabietas, gritos y llanto. Ahora nadie me ve, ya puedo chillar. No quiero chillar, mejor me pongo a escribir.

Sólo estuvimos juntos por dos años, desde el 15 de mayo del 2008. Mis planes iban más allá de hoy, mucho más. Ella de 35 y yo de 23, supuse que aún nos quedaba una larga vereda.

Una persona sensata no debe encariñarse con los objetos. Yo me encariñé con ella desde antes de tocarla, de pisarla, de sentirla. Quizás por eso nunca la consideré un objeto. Desde esa primera fotografía que nos tomamos, desde que me apoyé en ella y sonreímos a la cámara, la sentí parte de mí.

La Combi. Nunca le puse nombre, no era necesario. No una combi o mi combi, era La Combi.

Soy muy cursi... alguna vez pensé que La Combi debía ser como mi corazón. Grande, con las puertas bien abiertas para que entraran muchos, todos, cuantos quepan, apretados, en el suelo, en las piernas, de cabeza, donde sea, con tal de ir juntos. ¿A dónde vamos? A donde sea...

A muchos les tocó empujarla, irse caminando porque no quiso prender, por que se le acabó la batería, porque se le rompió la galleta. Muchos se rieron cuando la puerta rodaba por los suelos, cuando el volante se salía a medio camino, cuando intentábamos rebasar y nos echábamos para atrás porque a los 100 Km/hr parecía que iba a explotar, cuando se chamuscó por dentro y casi me mata.

Una tarde lluviosa Bo se puso muy mal. Tenía que llevarlo al hospital, pero a La Combi se le fregó el alternador un par de días antes. Me arriesgué a quedarnos parados en medio de la lluvia; cualquier riesgo era mejor a ver a mi abuelo sufrir y no hacer nada. Nos fue bien, no falló ni tantito. Esa tarde, cuando Bo se puso mejor tras regresar del hospital, fue la última vez que lo vi sonreir. En la parte de atrás se quedó el banquito que fue de su combi.

Conoció a todos los que quiero, y ella también los quiso, los aceptó sin dudarlo, los protegió y mimó. Se fue, en su repleta guantera, la colección de casettes caseros grabados con rock en español más grande que haya existido jamás.

Pero se quedan las noches oscuras. Se queda la carretera zigzagueante que baja al Faro, con los tacubos tocando "No me comprendes". Se quedan las calles del Cerro de las Ranas. Las caguamas destapadas. Las rondas escolares en las madrugadas. Los Circos Calles. Las mañanas del Negrito. Las mudanzas a Ajijic. Las voces emergentes de Mezcala. Los Tlajomulcos con sus aguas hirvientes de Cosalá. La Huerta en camión, porque el viaje irremediablemente era sólo de dos. Los cactus y nopales espinosos. Los Montones de Guajes...

Con ella se llevaron los planes de recorridos, las salidas truncas, las fiestas cebas, las tortas ahogadas para pasar el rato mientras Jacho la reparaba, los choquecitos, rayoncitos, SICARIO's, machucadas y toques.

Al final, todo valió la pena. De eso se tratan las relaciones, ¿no?, de voltear para atrás y poder sonreir.

No se si sea la delincuencia, no sé si una suerte de karma por lo que contaminaba. No sé por qué se la llevaron, no sé quién, no sé si vuelva. Pero sé que no volveré a tener otra.

O tú o ninguna.

9 comentarios:

Omar García dijo...

ánimo carnal!! Es un texto fascinante, pero una historia desgarradora!
Gracias!

Omar García dijo...

ánimo carnal!! Es un texto fascinante, pero una historia desgarradora!
Gracias!

EL RAFA CHAFA dijo...

Yo primero no me la creí, luego me indigné, luego me enojé, luego me entristecí, luego me dió risa, luego te eché carrilla, luego se me olvidó... y ahora que leí esto hasta quise chillar, y no por la combi

Alejandro dijo...

OPD, pero cómo fue...

Más vale que le hayas chillado, que para eso tenemos las mejillas bajo los ojos y no al revés, ella lo merece.

Sé como te debes sentir, pero siempre estará en nuestros corazones y recuerdos; ya cuando llegue me cuentas cómo estuvo para ahora sí emputarme o entristecerme según sea el caso.

U.U

Greiss dijo...

Conviví tiempo valioso con ella y ya no esta, no me siento bien.
Pero lo mejor que tenía esa combi siempre fue su conductor, y mi emoción al verla era por quien bajaría de ella.
Ahora, haremos los recorridos de otro modo.

Omar García dijo...

No mames!! Los comentarios de todos son una delicia leerlos, chale hasta me siento un pendejo por no poder sacar Piroscopio...

EL RAFA CHAFA dijo...

Y la vi, arrastrada por una grúa sobre la Calzada, y exclamé, y Cris aceleró, y la alcanzamos; era ella, tan oronda, como si anduviera de paseo.

azul.pepino dijo...

No andaba muerta, andaba de parranda...

El más mejor dijo...

Como todos los días al llegar a mi negocio encendí la compu para escuchar música e iniciar mis días, alegre, ensando en ustedes tres.
Maryfer me escribió por el skipe "yo si lloré" y me mandó el enlace del libro de manuel.
Yo la conocí muy poco pero lo suficiente como para quererla y la quise por transportar mi corazón, por darle alegrías y tristezas, por ser su compañía, por resguardarlo para dormir, por hacerlo sufrir con sus extravíos, en fín, por ser de Jos.
Un abrazo y un beso, de Padre a Hijo, te quiero.
Las mesas se quedaron a la mitad, hay hamburguesas y tortas por hacer, la vida sigue...